martes, 29 de mayo de 2012

La arepa porteña: la gastronomía venezolana hace pie en Buenos Aires

 Con el auge de la comida peruana, la gastronomía latinoamericana gana terreno. Y la venezolana es una de las que más adeptos suma, de la mano de la arepa, su plato emblemático. Aquí, dónde probarlas.


Para un argentino escuchar a alguien pidiendo “unos tequeños con guasacaca” o una “pelúa”, es casi lo mismo que escuchar a un chino hablando en su idioma natal. Es que la cocina venezolana recién comienza a conquistar los paladares porteños y a abrirse un espacio en la ciudad. 

Coletazo del boom gastronómico peruano, en el último tiempo ha crecido el interés en saber más y probar las distintas costumbres gastronómicas de Latinoamérica. Y si Perú se lleva el trofeo de oro, Venezuela tiene armas como para colgarse la medalla de plata. 

El fenómeno que despunta no es exclusivamente latino. Por ejemplo, Caracas Arepa Bar, en Nueva York, ya cuenta con tres locales y es frecuentada en igual medida por venezolanos y extranjeros. Caracas Bar en Buenos Aires, en tanto, es otro lugar donde, según sus dueños, se puede escuchar gran diversidad de acentos entre su clientela fija. El secreto pareciera ser un componente del menú que no falla entre quienes lo prueban. Un plato que se destaca entre los demás y tiende a ser el protagonista de los establecimientos regionales alrededor del mundo: la arepa.

LA REINA DEL BAILE

Así como el ceviche es el emblema de la mesa peruana y los tacos de la mexicana, la arepa es el principal exponente de la gastronomía venezolana en el exterior. Existen distintos tipos, pero la más popular es la arepa rellena. ¿Qué es? Una tortilla gruesa de maíz asada originaria de los aborígenes locales. Una vez cocida, se abre por la mitad y se llena con distintos ingredientes que cambian según el momento del día en que se coma. En el desayuno se acompaña con huevo revuelto, jamón y queso. En el almuerzo y la cena, se come con alimentos más contundentes como carne, cerdo o mariscos. 

Muchas arepas rellenas tienen nombres muy coloquiales que han trascendido hasta oficializarse. Una de las más populares es “la reina pepiada”, cuyo contenido es una mezcla de gallina picada, palta pisada y mayonesa. Otra muy famosa es “la pelúa”, que lleva queso amarillo rallado y carne desmechada. La cachapa es un panqueque de maíz dulce que se acompaña con queso fresco que también podría entrar en esta categoría. 

EL ABC DE LA GASTRONOMIA VENEZOLANA
Además de la arepa, existen una variedad de platos exquisitos que hoy podés probar en Buenos Aires. Para que tengas una idea antes de probarlos, tené en cuenta que la comida de este país se rige por su practicidad y tiende a consumirse en situaciones y lugares informales. Muchos platillos y bebidas suelen venderse al paso, como es el caso del cachito y la chicha andina. El primero es un envuelto a base de harina de trigo relleno de jamón picado y la segunda es una bebida a base de maíz, leche y azúcar que se toma de desayuno, postre o merienda.

En los encuentros sociales, independientemente de si son casamientos, cumpleaños o reuniones de amigos; no faltan los famosos deditos de queso frito llamados tequeños. Estos se comen solos o con guasacaca, que es una especie de chimichurri hecho con trocitos de palta, tomates, cebolla, morrón, perejil y vinagre. Se puede agregar sobre la carne a la parilla, el pollo asado e infinidad de preparaciones.

En la playa es difícil no toparse con un puesto de empanadas. A diferencia de las argentinas, están hechas de harina de maíz y fritas; una de las más particulares, es la de cazón. También son muy comunes los patacones, que son rebanadas de plátano aplastado y frito que suelen comerse acompañados de queso rallado o salsa golf.

Dos platos de mayor formalidad son la hallaca y el pabellón criollo. El primero es un tamal de harina de maíz con un relleno a base de carne de cerdo, res y gallina.  Tradicionalmente se prepara entre toda la familia a principios de diciembre y se come en Navidad. El pabellón, en tanto, está compuesto de arroz blanco, carne desmechada, plátano maduro frito, porotos negros y queso blanco. En la isla Margarita se hace una empanada muy famosa rellena con pabellón. 

DONDE PROBARLA EN BUENOS AIRES
Debido a la creciente inmigración de venezolanos, todos los platos que mencionamos anteriormente se pueden conseguir actualmente en Buenos Aires. Así que tomá nota de estas delicias culinarias y proponete probarlas al menos una vez; no te vas a arrepentir.

Arepera Buenos Aires
Los dueños de este restaurante son Florencia y Alejandro, una pareja de argentinos que, gracias a mucho esfuerzo y un fuerte contacto familiar con Venezuela, lograron abrir la arepera en 2011. El lugar tiene un ambiente que recuerda a un restaurante mexicano, especialmente por el cactus que saluda a los comensales cuando entran. La decoración es escasa, en su mayoría ha sido donada por clientes venezolanos que han querido dejar recuerdos de su patria como sello de aprobación. La música es muy acorde al lugar, va desde el tango electrónico hasta el son cubano. Luego de aprender todos los secretos de un chef venezolano, Alejandro se puso frente a la cocina. Afirma que lo que más sirven son arepas y se lleva la mención de honor la de pabellón. Sin embargo, la reina no es la pepiada -que igual es muy rica- sino la del gato. Está rellena de palta, plátano y queso blanco, una combinación increíble de sabores. Son riquísimos también los tequeños con guasacaca y la empanada de pabellón. Todo esto debe ser acompañado con jugo de maracuyá o un tradicional papelón con limón (a base de caña de azúcar, agua y limón). Se recomienda ir con mucha hambre ya que las arepas son grandes y las entradas tentadoras. El precio promedio por persona es de 75 pesos. Abre de martes a domingo sólo en las noches.
(Estado de Israel 4316, Almagro / T. 15- 6463-1229)

Caracas Bar
Una enorme caja de luz con la imagen panorámica de Caracas nos indica que estamos en el lugar indicado. Si no fuese por eso, este local minimalista e increíblemente bien iluminado, puede pasar como otro bar de la movida nocturna palermitana. Pero lo que esconden los primos venezolanos Yayo y Félix detrás de las puertas de este local, es que además de un bar con mucha onda, es un restaurante de comida venezolana con todas las letras. Ofrecen un menú extenso con una gran variedad de arepas. Las más pedidas son la de bondiola, la de pabellón y la reina pepiada; pero no debés irte sin probar los tequeños y la cachapa. Si no podés decidirte, la picada venezolana es la elección correcta y si preferís asesoramiento in situ, no dudes en pedir las recomendaciones diarias del chef, Daniel Hernández. Para finalizar la experiencia culinaria, es obligación pedir una torta tres leches. El precio promedio por persona es de 90 pesos. Muy recomendable quedarse para la movida nocturna y disfrutar de la electrónica, el hip hop y la salsa de los DJs residentes con un roncito venezolano en mano. El ambiente es muy distendido y, dada su ubicación, el lugar es frecuentando en igual medida por argentinos y extranjeros. Abren de lunes a sábado desde el mediodía hasta que el cuerpo aguante. 
(Guatemala 4802, Palermo / T. 4776-8704)

Arepita de Manteca

El chef venezolano Javier León y su novia-socia Aura Jiménez, están detrás de este restaurante a puertas cerradas y servicio de catering que se promociona sólo a través de su fan page. Organizan almuerzos y cenas programadas y venden distintas exquisiteces regionales durante los fines de semana. Para enterarse sólo hay que hacerse fan en Facebook y estar atentos a las diferentes actividades culinarias que organizan. También tienen una página web con información muy interesante y útil. No dejes de comprar una bandejita de tequeños tradicionales o tequeños de guayaba y queso (los entregan congelados para freír en casa). Tampoco te pierdas de los cachitos de jamón y los golfeados que venden calentitos y listos para comer, sólo durante ciertos días del año. Las comidas a puertas cerradas son con un menú fijo que oscila entre los 70 y los 90 pesos y suelen organizarse en distintos lugares de la capital. La info está en arepitademanteca.com.ar.

Por Daniela Maestres



Fuente Texto e Imagen Planeta Joy

Petrona, una delicia teatral - De Mariano Dossena


Trabajo de investigación teatral  sobre el universo de Las recetas de Doña Petrona
Petrona surge de una investigación teatral sobre el universo de las recetas de doña Petrona, este libro nos sirvió de inspiración para esta deliciosa aventura teatral, el mundo de las buenas costumbres domesticas y los manjares en recetas propuesto por la inefable Doña Petrona, se entrecruzó con nuestro imaginario de familia, fuimos sumando ingredientes, textos, aromas, asomamos al libre albedrío y  pensamos que este espectáculo  será distinto cada vez, como al  cocinar con  los mismos ingredientes  ,el resultado distinto cada vez, los actores pondrán la sal en cada noche, en este rito que es el teatro, como lo es la comida…
Ojala quieran repetir!


Duración: 60 minutos

Ficha técnico artística

IdeaMariano Dossena
DramaturgiaMariano Dossena
ActúanPaz DavicoElsa EspinosaSilvina GoldsztainMariana HussJuan Carlos Imbrogno,Maria LizzaJuan Pablo PariginiMaria Noelia PerezCarla RodriguezCarina TerenDaniel Toppino
VestuarioNicolás Nanni
EscenografíaNicolás Nanni
Diseño de lucesClaudio Alejandro Del Bianco
Asistencia de direcciónMariana Jacobs
Producción ejecutivaTony Chavez
DirecciónMariano Dossena

Web: https://www.facebook.com/PetronaUnaDeliciaTeatral
INBOCCALUPO
Virrey Arredondo 2495 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4783-0731
Web: http://www.inboccalupo.com.ar
Cena y espectáculo: $ 80,00 - Sábado - 21:00 hs - Hasta el 21/07/2012 y Del 07/07/2012 al 28/07/2012 

La acción de las levaduras


El proceso principal por el cual se transforma el mosto (jugo de uva) en vino, es la fermentación alcohólica. Consiste en la transformación de los azúcares (glucosa y fructosa) contenidos en la uva, en alcohol etílico, anhídrido carbónico y otras sustancias tan importantes como los aromas y sabores presentes en cada vino.

Aproximadamente se produce 1 grado alcohólico por cada 17 gramos de azúcar contenidos en el mosto. En este proceso también se logra anhídrido carbónico en estado gaseoso, lo que provoca el burbujeo, la ebullición y el aroma característico de una cuba de mosto en fermentación.

Quienes hacen todo esto posible son hongos microscópicos unicelulares, es decir, las levaduras, que naturalmente están adheridas al hollejo de la uva y suelen desempeñar el papel más importante. Son las auténticas obreras del vino y se las conoce como indígenas. Existen además levaduras selectivas, aquellas que han sido seleccionadas y cultivadas por acción del hombre. Ambas se utilizan en el proceso de fermentación.

Un vino es el resultado de una fermentación parcial o total del azúcar presente en el mosto. Se entiende así que podemos encontrarnos ante un vino con un contenido alcohólico menor al citado si debido a distintas causas viables, no finaliza el proceso. Si nos hallamos ante una cosecha tardía, con un peso en azúcar mayor, tendrá como resultado un vino con un grado promedio o alto y presencia de azúcar residual.

Gracias a la importancia que han ganado las levaduras, hoy se desarrollan a partir de las diferentes variedades de uva, de manera tal que un Chardonnay puede fermentar gracias a su propia levadura indígena, que pudo ser reproducida en un laboratorio y lograr una transformación aún más natural.

¿La levadura del pan es la misma que logra transformar una materia prima en vino o cerveza? El proceso es similar. En panadería se hace referencia a la levadura madre, que tiene como base la levadura presente en los cereales (entre otros) y los microorganismos del ambiente, siempre que encuentren la humedad y temperatura correctas..

Fuente Texto e Imagen: La Nacion Revista

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Arte y ciencia a fuego lento

En el libro Modernist cuisine confluyen técnicas de laboratorio y recetas, tecnología y pasión. De lo insospechado a lo sublime, el resultado es una deslumbrante fiesta para los sentidos, como las imágenes que siguen...


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El consumo responsable de alcohol está en boga. Para los consumidores es una forma sana de disfrutar de un momento social. Para cerveceros, bodegas y productoras de espirituosas, parte del negocio. Qué, cómo y cuándo tomamos los porteños...


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Imagen Arte y ciencia a fuego lento


Fuente Texto e Imagen: La Nacion Revista



La ruta del churro


Junto a una taza de chocolate caliente, en invierno, nada los puede superar. Una guía con los lugares que mantienen vigente esta deliciosa tradición
Por Silvina Beccar Varela


La avenida de Mayo y algunas confiterías de barrio conservan la vieja tradición madrileña de los churros con chocolate, como la sidra de barril o la leche merengada. Recién hechos, bien crocantes, a la salida de bailar o al volver de la playa en la costa siguen siendo furor, aunque las nuevas tendencias antigrasa los convierten en una costumbre en extinción.

Y acá vale la apuesta para nostálgicos, para cuando hace mucho frío o para jugar con la manga junto con los chicos en la cocina, en vez de tanta computadora.

Cuentan que los churros con chocolate forman parte de las costumbres mañaneras de los madrileños y permiten a ciertos noctámbulos recuperar, sino el honor, por lo menos el aplomo. Como los huevos revueltos para gente con menos glamour.

También dicen que hubo una vez una receta de masa de churros que tenía tanta agua que explotó y llenó de aceite caliente la cara o las manos de unos trece infelices que hicieron pagar por sus faltas a un desprejuiciado autor de fórmulas peligrosas, convertido por el azar en cocinero. Por las dudas, no escribió recetas para el amor, madrileño en este caso.

Ver La Ruta del CHURRO en mapa ampliado



Un día de mucho frío vale dejarse caer por el Café Tortoni (1858) con su elegancia de antaño, las mesitas, las fotos, los mozos de ayer, para tomar el chocolate caliente y espumoso en jarrito de acero inoxidable (quedan algunos de cobre), con tres churros traídos desde la misma Galicia. De El Sol de Galicia en este caso, una panadería con más de 50 años en el barrio de Flores, que además los sirve con el desayuno a partir de las 4.

El Tortoni fue creado por un francés nostálgico que trajo su fórmula junto con la de un helado llamado leche merengada -leche, crema, huevos y canela- de su París natal. Hoy se puede ver su boisserie intacta, el palco donde tocaban las orquestas de tango, las mesas de mármol y roble de Eslavonia. Sobre la barra, un viejo cisne de estaño custodia el frío paso del tiempo.

Roberto Fanego, responsable del Tortoni, cuenta sobre la bodega, mítica peña creada hace más de 70 años. El grupo inicial estaba conformado por Benito Quinquela Martín, Alfonsina Storni, Baldomero Fernández Moreno, Raúl González Tuñón y Alberto Mosquera Montaña, entre otros.

Vuelven las referencias a Madrid: allí las porras son una variante más gruesa de los churros, que se elaboran con freidoras especiales. Se venden al paso: recién hechas y se envuelven con papel. Aquí pasa lo mismo con los niños en las panaderías de barrio: cuando ven los churros recién hechos, rellenos con dulce de leche. O cuando por la mañana la vereda huele a panadería en bicicleta al grito de ¡churrooooooooooooossssssssssssssss!

Cuenta Fanego que estos aparecen mencionados en varias guías de viaje. Junto con la leche merengada, es común ver a extranjeros estamparse entre pecho y espalda los cuatro churros de un saque sin culpa alguna. Después que me cuenten del pobre hígado. Mucho más discreto es aquél que toma su tacita de chocolate. Pero nada más voluptuoso que sumergir un churro en chocolate espeso.

Los jóvenes de ayer

Las Violetas sigue el mismo camino de la nostalgia, donde señoras con bigote y no tanto introducen glotonamente sus dedos en una suerte de torre de masas a cual más cremosa cuando piden el té completo. Pero los churros son más discretos. Con chocolate de primerísima calidad, se calienta suavemente y se agrega la leche de a poco, siempre batiendo hasta lograr la consistencia deseada. Sentarse en esta confitería recuperada resulta una experiencia encantadora. Para ciertas cosas jamás debería llegar la temida decadencia.

La Giralda, con más de 50 años, aparece en todas las guías como la reina de los churros. Está casi siempre abierta y quién no se tentó alguna vez con sentarse en sus mesitas a comerse un churrete de aquellos. Se sirven crocantes y frescos porque se piden a demanda a la ya mencionada panadería El Sol de Galicia; el chocolate caliente llega en la taza, directamente.

La calidad de la harina, el agua, la frescura, lo crocante de la masa que se cocina en agua como la masa bomba, la churrera para los fanáticos: todos ingredientes de una fórmula irresistible, por más dietético y saludable que se vuelva el mundo.

DE GESELL CON AMOR

Después de varios intentos frustrados en Buenos Aires, en el verano del 68 Hugo y Cacho instalaron la primera churrería de Villa Gesell. Donde terminaba la Villa, en la 110, encontraron el local más económico para instalarse, arengados por su amigo Juan.

Llevaron las máquinas y llamaron a un letrista para pintar la vidriera. Decidieron llamarse El Topo, por el Topo Gigio, y colocar el cartel al revés para llamar la atención.

Juan tuvo razón, la del 68 fue una temporada exitosa y así fue como Cacho abrió una sucursal en Necochea. Los años pasaron y los negocios se hicieron famosos: largas colas de más de 50 metros los días de lluvia para conseguir la factura del verano.

Pasaron 41 años para que Juan Manuel, hijo menor de Hugo, abriera la primera sucursal palermitana en 2009, en Serrano 1311, pequeño local de 30 metros con elaboración a la vista. En la esquina del mostrador, una pequeña barrita es el refugio donde los nostálgicos piden su chocolate con churros. El resto los compra para llevar o por delivery.

LA VICENTE LÓPEZ

Aunque no elaboran los churros, de un tiempo a esta parte compran bien y distribuyen mejor. El lugar es precioso, para tomar allí, en la esquina de Av. Maipú al 700, o para comprar al lado, en la confitería. Aún más lindo es tomar el chocolate en el flamante café restaurante que abrieron frente a la estación Vicente López. Chocolate con tres churros: $ 35.

Av. Maipú 707 o Azcuénaga 1110; 4796-7955.

EL SOL DE GALICIA

Hace más de 50 años que distribuye a todas las grandes confiterías. Tiene cuatro plantas de elaboración. Se puede degustar allí con un chocolate o llevar para comer a casa. La docena de churros simples o rellenos cuesta $ 20. Chocolate solo, $ 9; con tres churros, $ 15.

Luis Viale 2881, Flores (más sucursales); 4581-2009.

LAS VIOLETAS

La mirada se recrea en los vitraux, los mármoles, la restauración de una confitería preciosa para tomar café o el consabido chocolate con churros. En chocolaterita de bronce, con tres churros, por $ 28. No se lo pierda.

Av. Rivadavia y Medrano; 4958-7387.

EL TOPO

Para comer allí o pedir por delivery en un radio de 100 cuadras. Se preparan simples, rellenos de dulce de leche, crema pastelera, crema de limón y roquefort. Docena de simples, $ 20; docena de rellenos, $ 24; los bañados y los salados, $3 cada uno; el vaso de chocolate, $ 5.

Serrano 1311; 4778-5714.

LA GIRALDA

Trasnochados, jóvenes, ancianos y extranjeros: en La Giralda aún subsiste la costumbre del chocolate con churros. Viene servido en tacita directamente, con 4 churros y cuesta $ 36; solo, $ 16. Imperdible.

Av. Corrientes 1453; 4371-3846. Abierto de 7 a 2, todos los días.

GRAN CAFÉ TORTONI

Los churros llegan frescos y crocantes a la mesa, con el chocolate en jarrita de acero inoxidable. Tal vez alguna jarrita de cobre se cuela y llega a su mesa, pero son las menos. Cuesta $ 26 el chocolate solo y $ 33 con 3 churros.
Av. De Mayo 825; 4342-4328 o 5252-1939. Abierto de 8 a 2.30, todos los días.

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Fuente TEXTO e IMAGEN: La Nacion Revista





lunes, 28 de mayo de 2012

Mauro Colagreco: cocinero estrella




Lo nombraron Caballero de las Artes en París y Michelin, la biblia gourmet, lo distinguió con dos insignias por su trabajo al frente del restaurante Mirazur. A los 35, el chef argentino que conquistó Francia va por más
Por Luisa Corradini
LA NACION

MENTON.- Hay quienes hacen pactos con el diablo. El chef argentino Mauro Colagreco prefiere hacerlos con los dioses: él cocina como los ángeles y, a cambio, recibe una lluvia de estrellas.

El último regalo del cielo le llegó en marzo con la edición 2012 de la prestigiosa guía gastronómica Michelin: después de haberlo premiado una primera vez hace cinco años, esa publicación, considerada la biblia de los gourmet, le otorgó una segunda estrella por la calidad de su trabajo al frente de su restaurante de la Costa Azul, Mirazur.

A los 35 años, una edad en la que sus colegas recién comienzan a hacer sus primeras armas, acaba de convertirse en el primer chef de origen de América latina de la historia que recibe semejante trofeo: un increíble reconocimiento y, sobre todo, una carrera meteórica para el argentino que, después de sólo 24 meses de aprendizaje en la escuela del Gato Dumas, llegó a Francia en 2001 con la cabeza llena de sueños y un coraje a toda prueba.

En los cuatro años que siguieron, y tras un breve paso por la Escuela de Hotelería de La Rochelle (en la costa atlántica francesa), Colagreco trabajó con los más grandes. Para comenzar, con Bernard Loiseau, el célebre tres estrellas que se suicidó al intuir que Michelin le retiraría una. De él, revela, aprendió el refinamiento de los distintos modos de cocción. "Su muerte fue para mí una enorme pérdida. Loiseau me abrió las puertas de la haute cuisine. Si bien no cocinaba cotidianamente, estaba siempre presente. Esos personajes tan fuertes marcan para siempre."

Recién llegado, también descubrió el aislamiento y las dificultades de un extranjero para hacerse aceptar en un pequeño pueblo del interior francés. En este caso Saulieu, una ciudad de 3000 habitantes, a 253 kilómetros al sur de París. "Vivíamos -con Daniela, su primera mujer- arriba de una panadería. Cada día, cuando bajaba a comprar el pan, pedía un baguette y la panadera me respondía con fastidio ¡uunne, une baguette! Gracias a ella aprendí que baguette es femenino", ironiza. Después de corregirlo, su vecina le preguntaba sistemáticamente cuándo pensaba regresar a su país. Pero Mauro tenía otros planes.

Tras la muerte de Loiseau dejó Saulieu y se fue a París a trabajar en el restaurante L'Arpège, de otro chef tres estrellas: Alain Passard. "Esa fue la experiencia más importante de mi carrera. Passard tiene una cocina pequeña, donde todo el equipo participa del proceso creativo. Con sus tres estrellas sigue cocinando todos los días. Es alguien que sabe transmitir su experiencia. El me enseñó la exigencia extrema y el absoluto respeto del producto. Era duro, temperamental y egocéntrico. Pero resultó maravilloso para mí: una de las personas más creativas que conocí."


No hay dos sin tres. Cinco años después de la primera, Colagreco recibió en marzo la segunda estrella Michelin. Sobre la tercera ya se hace ilusiones. Foto: Martín Lucesole
-¿También sos egocéntrico?

-Seguramente.

Empecinadamente fiel a sus quimeras, Mauro Colagreco sabía que su camino no terminaba en las cocinas de Passard. Al cabo de dos años y medio decidió probar suerte con Alain Ducasse "y tocar el cielo con las manos".

Tres veces tres estrellas de Michelin, Ducasse creó un imperio hotelero y gastronómico internacional que cuenta con más de 20 establecimientos y 1400 empleados en el mundo. Para la revista Forbes, uno de los chef más premiados del mundo ocupa el puesto 94 entre las 100 personalidades más influyentes del planeta.

"Por hacer esa experiencia acepté bajar de categoría y recomenzar como jefe de partida. Pero fueron probablemente los seis meses más duros de mi carrera. Ganaba muy poco y la presión de un gran hotel [el Plaza Athenée] fue insoportable. Llegaba a las 6 de la mañana y me iba a la 1 de la madrugada", recuerda.

Fueron tiempos duros también en el plano personal. Mauro y Daniela acaban de casarse, el salario era escaso y la autoexigencia que se imponía terminó por extenuarlo. "Aprendí con Ducasse la búsqueda obsesiva de la perfección, el refinamiento y el rigor, pero medio año después estaba depresivo, hasta tal punto que pensé seriamente en dejar de cocinar", confiesa.

La última etapa de esa peregrinación iniciática la cumplió junto a Guy Martin en 2005, el chef tres estrellas del mítico restaurante Le Grand Véfour, en un extremo de los jardines del Palais Royal, de París, donde hay todavía una mesa con el nombre de Napoleón. Ese año comenzó a pensar en abrir su propio establecimiento. "Fue un trabajo enorme. Cada día volvía a medianoche y trabajaba hasta las dos o tres de la mañana imaginando menús, buscando el sitio adecuado y tratando de prever el futuro", relata.

Pero buscar no era nada. El problema era hallar y poder pagar. "La tarea era prácticamente imposible con mi sueldo, mi edad y mi condición de extranjero. Conseguir un crédito para comprar era inimaginable", dice. Hasta que un día alguien le habló de Menton y del restaurante Mirazur, a escasos metros de la antigua frontera con Italia.

Paradisíaca ciudad limítrofe recostada en la aguas azules del Mediterráneo, Menton es una mezcla perfecta de savoir-vivre francés y bella vita a l'italiana. Apodada la perla de Francia, es célebre por la calidad de sus cítricos y por cobijar los más hermosos jardines del país. El restaurante que Colagreco conoció ese día estaba cerrado desde hacía tres años.

"En sus orígenes, cuando todo el mundo pasaba por aquí para atravesar la frontera, el establecimiento era de una familia de Menton. A fines de los años 90, Mickael Likierman, octava fortuna de Gran Bretaña, lo compró para confiárselo a Jacques Chibois, un chef que por entonces tenía dos estrellas. Pero 40 empleados y un gigantesco despliegue publicitario nunca consiguieron hacerlo despegar. Un año después tuvieron que cerrar", reseña.

Cuando Mauro se encontró con Likierman estaba convencido de que ambos perdían el tiempo. "Yo tenía un buen CV, pero sabía perfectamente que este lugar de ensueño que es el Mirazur no era para mí. Jamás hubiese podido pagarlo", reconoce.

Con tres pisos de piedra blanca y vidrio, rodeado por uno de los jardines más bellos de Menton, el Mirazur mira el Mediterráneo colgado de una sublime ladera de la Costa Azul. "Fue uno de los encuentros más extraños (y decisivos) de mi vida", confiesa. "Ahí estaba yo, frente a ese inglés elegante, impecablemente vestido de blanco, que me pidió que le contara mi vida. Creo que rápidamente comprendió cuáles eran mis intenciones y por alguna razón decidió que me acompañaría en la aventura. Me propuso entonces una suerte de contrato de alquiler-gerencia agregando que, si funcionaba, veríamos cómo seguir."

El 1° de abril de 2006, Mauro Colagreco inauguró su Mirazur.

 Mediterraneo. En 2006 Colagreco inauguró su Mirazur, altacocina en un escenario impactante. Foto: Gentileza Mirazur
-¿Cómo fueron los primeros meses?

-Tan intensos que me resulta difícil explicarlo. Antes que nada, un verdadero encuentro con el Mediterráneo. Al cabo de pocas semanas, aquellos menús que había preparado con tanto ahínco en París terminaron en el papelero, como todas las ideas preconcebidas que traje. Aquí descubrí productos que jamás había imaginado en la capital, como ciertos aceites de oliva, quesos de cabra o la infinita cantidad de hierbas de la región.

Con libros, y después con la ayuda de un botanista, pasó meses recorriendo las montañas, buscando nuevos sabores en la fauna y, sobre todo, la flora mediterráneas. Aprendió a utilizar limones, naranjas y paltas. Todo lo produce ahora en su propio jardín.

"Se dice que este árbol de palta, debajo del cual estamos sentados, es el más viejo de Francia. En octubre, el suelo se pone negro con sus frutos", relató durante el extenso diálogo que mantuvo con LNR.

Tan encantador es su jardín, que terminó por organizar visitas guiadas para que los turistas ("Sobre todo ingleses, que adoran los jardines") también puedan disfrutar de ese sitio parecido al edén.

Como a todo desprevenido que llega al Mediterráneo, la magia del lugar le cambió la vida. "Todo cambió, todo evolucionó. No sólo mi vida, sino naturalmente mi cocina", reconoce.

-¿Se podría decir que esa fue una de las claves del éxito?

-Es probable. Porque pocos meses después de abrir la guía gastronómica Gault & Millau me nombró revelación del año.

Desde ese momento comenzaron a lloverle las recompensas: en marzo de 2007 recibió su primera estrella Michelin, en 2008 Gault & Millau otorgó al Mirazur un puntaje de 17/20 y lo nombró chef francés del año. Era la primera vez que un cocinero extranjero recibía ese galardón. Poco después, la clasificación mundial San Pellegrino de los 50 mejores restaurantes del mundo, lo ubicó en el puesto 35 de los mejores chefs. Al mismo tiempo, la prensa anglosajona recomendaba su restaurante como uno de los diez sitios obligados en el planeta para comer.

Pero los premios no son nada sin el concurso del público. Decidido a que su restaurante no fuera considerado como exponente de un solo país, el joven chef siempre se esforzó en hacer una cocina sin referentes geográficos. "Quise aislarme de toda connotación sudamericana, que no me encasillaran. Recién ahora me permito aportar más ingredientes y técnicas del otro lado del océano", asegura.

La reacción popular no se hizo esperar: los enamorados de la cocina creativa y contemporánea se precipitaron a Menton para disfrutar de sus audacias culinarias. Su talento le permite proponer recetas inimaginables, llenas de espíritu, apetitosas y que otorgan un sitio fundamental a los productos frescos: carpaccios de pescado, granizados de frutas, tartares de legumbres. Todo es perfumado, fresco y original.

-¿Lo tuyo es un proceso de creación constante?

-Es un trabajo infinito y permanente porque no tenemos menú. La gente llega y no sabe lo que va a comer. Tenemos tres precios y tres tipos de menús: uno del mediodía y dos de la noche. Eso era lo que yo quería desde el principio, pero al comienzo no me animé. Lo fui haciendo por etapas hasta que hace dos años lo instalamos definitivamente. Fue un gran éxito. Algunos clientes fruncen la nariz, pero después terminan supercontentos. Este sistema nos obliga a cambiar constantemente.

Pero eso no es todo. Mirazur probablemente sea el único restaurante en Francia donde el equipo sabe exactamente qué comió cada cliente cada vez que vino. "Tenemos todo catalogado: qué comieron, qué bebieron y lo que no les gustó. Así, cada vez que vuelven, hacemos algo completamente diferente. Es un trabajo que no tiene fin", reconoce.

-¿Nunca te preguntaste por qué yo y no otro?

-Desde luego, todo el tiempo. Y creo que la respuesta reside en mis múltiples raíces culturales. Soy un argentino con familia de origen italiana, formado en Francia con técnicas de acá, pero que no hago ni cocina argentina ni francesa, sino muy personal.

El éxito no siempre trae solo alegrías. Para Mauro, el camino del suceso fue motivo de su primer fracaso sentimental. Pocos meses después de llegar a Menton, se separó de su mujer. Daniela regresó entonces a la Argentina con el hijo de ambos, de apenas seis meses.

"Daniela me acompañó muchísimo e hizo grandes sacrificios -reconoce-. Cuando surgió la posibilidad de trasladarnos a Menton, ella acababa de terminar su formación en diseño de modas en París y había comenzado a trabajar con Loulou de la Falaise. Sin embargo, dejó todo para venir a ayudarme. Creo que eso fue en parte la razón de nuestra separación. Por suerte conservamos una linda relación."

Doce años después de haber puesto un pie en Francia, Mauro Colagreco sigue viviendo con la misma exigencia y el mismo rigor, pero mucho más relajado. "Al principio hacía todo solo, porque apenas éramos tres en la cocina: yo, otro argentino y una japonesa. Incluso vivía aquí mismo. Hoy somos 15. Y, como cada uno de ellos me conoce desde hace tiempo, ahora me permito delegar sin sobresaltos." Uno de sus subchefs es japonesa, el otro es argentino. Hay dos venezolanos, otros dos japoneses, tres argentinos más y solo el pastelero es francés. El equipo se completa con varios pasantes de nacionalidades diversas.

Junto a Julia, la espléndida brasileña que vive con él, sigue levantándose a las 7 de la mañana y nunca se acuesta antes de medianoche. Pero viaja mucho más que antes y hasta se permite playas de descanso para pintar o para caminar. También se mudó. Ahora vive a 300 metros del restaurante en el elegante barrio de Garavan.

Para no estar demasiado tiempo lejos de su hijo, aceptó transformarse en asesor gastronómico del Hotel Alvear de Buenos Aires, una actividad que lo tiene en la Argentina por lo menos cuatro veces al año.


"No hay mas derecho al error"

El lunes 12 de marzo de este año, el chef de Mirazur recibió oficialmente su segunda estrella de la guía Michelin. La fecha quedará marcada para siempre en su memoria por numerosas razones. "Antes que nada por el extraño sentimiento, mezcla de alegría y de nostalgia que me invadió", confiesa. "De exaltación por haber llegado hasta aquí después de tanto esfuerzo. De tristeza por la distancia, por estar tan lejos de los seres que uno más quiere en el momento más importante. Eso es duro".

Tampoco olvidará nunca el llamado telefónico de Alain Ducasse, que se produjo exactamente 15 minutos después de darse a conocer el comunicado oficial de Michelin, que tradicionalmente ocurre a las 8.30. "A las 8.45 llegué a mi oficina, donde no había nadie todavía, y el teléfono estaba sonando. Cuando atendí escuché a Ducasse que me decía: ¡Por fin! Felicitaciones, Mauro. Ahora hay que comenzar a trabajar. Y colgó. Me quedé dos segundos petrificado y me dije: Tiene toda la razón. Porque ahora, no hay más derecho al error.

El que haya tenido el privilegio de degustar la cocina de Mauro Colagreco en Mirazur habrá podido comprobar que su martini de tomates, el risotto de quinua con espuma de perejil y parmesano, la gelatina de aceite de azafrán y flores salvajes o el shot de crema de échalote con manzana Granny Smith y soda son experiencias imposibles de olvidar.

Entre las cartas de felicitación que recibió en esa oportunidad, además de Ducasse hubo una pléyade de celebridades representativas de todos los sectores de la sociedad. Sin embargo, el comentario que más valor tuvo para él fue el de su padre, tan emocionado que no podía hablar. Parece que balbuceó ¡Vamos Maurito, todavía! y tuvo que pasarle el teléfono a su mujer porque se le quebró la voz.

La educación que el joven chef recibió bien podría ser justamente la verdadera clave del secreto. Oriundo de La Plata, hijo de un contador y una escribana, Mauro reconoce que "la cultura y la educación del trabajo fue algo que nos inculcaron de chicos. A ellos les fue muy bien, pero mi abuelo paterno era zapatero en Tandil. Vengo de una familia que sabe lo que es trabajar para llegar a obtener las cosas".

El joven chef asegura que no le fue fácil llegar hasta aquí. Por esa razón es mayor el orgullo, pero también la responsabilidad. "Porque represento a toda una parte del mundo (América latina) no muy reconocida por su gastronomía. Y sobre todo en un país como Francia, la meca de la gastronomía, donde hay tan buenos cocineros y tan orgullosos de su cocina", agrega.

El reto es, ahora, obtener la tercera estrella, que sólo exhiben 26 restaurantes en el mundo. "La tercera estrella entra en un universo donde se recompensa la trayectoria y la estabilidad. Viene con el tiempo. Yo he conseguido la segunda pronto, no hay muchos restaurantes que la tengan en cinco años ni muchos cocineros con mi edad. Creo que en el futuro podremos lograr la tercera, pero hace falta mucho más trabajo y constancia", asegura.

Mientras tanto, las recompensas siguen lloviendo. Por si alguien dudaba aún de la calidad artística de su actividad, Mauro recibió el 11 de abril en París las insignias de Caballero de las Artes y las Letras de manos del ministro francés de Cultura, Frédéric Mitterrand.

Todos estos datos no alcanzan, sin embargo, para explicar el secreto de su fulgurante éxito. Su madre afirma que ya de pequeño su hijo jugaba con las cacerolas. Pero de allí a terminar cocinando como un ángel, hasta el punto de recibir de los dioses una lluvia de estrellas, hay un largo camino que transforma a Mauro Colagreco en un personaje francamente fuera de lo común. Uno de esos pocos privilegiados que brillan en el firmamento de la gastronomía mundial.

SABIOS CONSEJOS

Desde diciembre de 2008, el Alvear Palace tiene un acuerdo con el chef Mauro Colagreco para que sea su Conseiller Gastronomique. Con su incorporación, el hotel inauguró una etapa que busca transformar gradualmente su cocina: depuración de los sabores en el plato, creaciones con armonía, tendencias de cocción y excelencia en el producto. Todos aportes que permiten experimentar el lujo parisiense sin necesidad de cruzar el océano. Los conocimientos de Colagreco, así como su arte e inspiración, se aplican en los ya prestigiosos menús, aunque también estará asesorando las propuestas gastronómicas del Alvear Art Hotel, el nuevo emprendimiento del grupo que abrirá sus puertas hacia fin de año.

ESCALERA A LA FAMA


Nació en La Plata en 1976.
En el país se formó con el Gato Dumas. En Francia se hizo grande de la mano de Bernard Loiseau, Alain Passard, Alain Ducasse, Guy Martin.
Su restaurante, Mirazur, en la Costa Azul, obtuvo recientemente el puesto 24 en los The World's 50 Best Restaurant 2012.
En marzo ganó su segunda estrella Michelin, en abril fue distinguido Caballero de las Artes y las Letras.
Sus creaciones se pueden disfrutar en Buenos Aires: él diseña la gastronomía del Alvear Palace Hotel.
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Fuente texto e imagen : La Nacion 

viernes, 25 de mayo de 2012

La celebración del vino


La revista de la buena vida celebra el lanzamiento de su 19º exposición de vinos. Conozco el cronograma de las exclusivas degustaciones.

Fotografía Mauro Roll.


Del 6 al 8 de junio el equipo de CUISINE&VINS les acerca los mejores vinos de cada región del mundo. Con nuevos espacios y novedosos productos, innovadoras recetas y exquisitas etiquetas que se presentarán en un solo lugar para disfrutar del ocio y la cultura contemporánea.

Con su entrada a CUISINE&VINS EXPO 2012 usted podrá degustar más de mil etiquetas de vinos nacionales, internacionales, espirituosas, cervezas del mundo acompañado de delikatessen.

Además, con su entrada, lo invitamos a conocer e inscribirse en nuestro cronograma de degustación en el salón de nuestra Expo. Las mismas tienen una duración de 30 min máximo. La capacidad es reducida y se degustarán 4 vinos de cada bodega guiadas por un Sommelier.

Miércoles 06/06
18.30 hs: Bodega Goyenechea
19.30 hs: Bodega Familia Zuccardi
20.30 hs: Bodega VyD, Viale y Dujovne

Jueves 07/06
18.30 hs: Pernod Ricard 
19.30 hs: Bodega Cinco Tierras
20.30 hs: Bodega Casa Bianchi

Viernes 08/06
18.30 hs: Bodega Perdriel 
19.30 hs: Bodega Huarpe
20.30 hs: Degustación a cargo del Gobierno de San Juan.

Para reservar su espacio deberá comunicarse al 0800 232 8466 o por email a: atencionalcliente@cuisine.com,.ar de lunes a viernes de 9.00 a 18.00 hs.

Entrada General: $130 – Incluye Copón degustación.

Comunicate al 0800 232 8466 de lunes a viernes de 9.00 a 18.00 hs y adquirí tus entradas con descuento. Todas las tarjetas.

La Escuela Argentina de Sommelier oficiará como punto de venta de entradas anticipadas. Maipú 934 1º piso. En este sitio el pago es solamente en efectivo.



CUISINE&VINS EXPO 2012
Palacio Paz, Santa Fe 750, Plaza San Martín
Días: del 6 al 8 de junio de 2012, de 17 a 23 hs
mundocuisine.com/expo2012/Index.htm  

Éxito argentino en Londres


Unas 25 bodegas argentinas participan de la Feria Internacional de Vino que se desarrolla hasta mañana en Londres con el objetivo de aumentar la suma de 50 millones de dólares de exportación vitivinícola al Reino Unido, y transmitir los valores culturales de la bebida nacional.

Estamos muy comprometidos a trabajar con mucha constancia por la difusión del vino que es marca Argentina y representa todo lo que nosotros queremos: el amor por la labranza de la tierra, la cultura del trabajo, que representa lo mejor de nuestra tradición e innovación, sostuvo la embajadora argentina Alicia Castro en un encuentro con productores realizado en su residencia oficial.

De ella participaron en representación del gobierno de Mendoza, el ministro de Agroindustria de la provincia, Marcelo Barg, el intendente de Mendoza, Víctor Fayad y los intendentes de Luján de Cuyo y Tunuyán.
También una gran cantidad de importadores, inversores, personas vinculadas con la gastronomía y varios miembros del parlamento británico.

Más de 25 bodegas argentinas participan de la Feria Internacional de Vino de Londres que se desarrolla hasta mañana en esa ciudad, con el objetivo de aumentar la ya importante suma de 50 millones de dólares de exportación vitivinícola al Reino Unido, pero también transmitir los valores culturales de lo que es, desde el año pasado, la bebida nacional.

La diplomática comentó que durante sus años de trabajo en Venezuela se logró cuatriplicar la importación de vinos argentinos. En la actualidad el Reino Unido es el cuarto destino para los vinos argentinos después de Estados Unidos, Canadá y Brasil.
Imagen: Mundocuisine
Fuente texto e imagen: Cuisine&Vins

lunes, 14 de mayo de 2012

Gato Dumas , COCINERO


Hace ocho anios se nos fue el querido y admirado Gato Dumas.
Siempre estara en cada cocina y en cada fuego...
Copio aqui las palabras que  hoy escribio su mujer y su hija (Mariana y Oli) al respecto.:
"Hoy un angel cumple 8 años cocinando en el cielo te amamos Oli y yo"

domingo, 13 de mayo de 2012

Paco Torreblanca nombrado Miembro de Honor de Euro-toques 2012

“Habéis hecho posible que la experiencia gastronómica, desde la más sencilla a la más refinada, se transforme en un resultado único que es también fuente de riqueza y un recurso turístico cada vez más demandado y apreciado. Conocemos la importancia de lo que todos vosotros aportáis al bienestar, al prestigio y al desarrollo de nuestra sociedad. Está ya muy claro que la gastronomía, la industria agroalimentaria y el turismo forman un poderoso vínculo para cualquier país, aún más si forman equipo con una mezcla equilibrada de tradición e innovación”. Con estas palabras de apoyo y reconocimiento, el Príncipe de Asturias, acompañado de la Princesa Letizia, inauguró la 8ª asamblea nacional de Euro-Toques España Las reuniones y conferencias de los asistentes, que mantuvieron sesiones de trabajo domingo y lunes, tuvieron como colofón premios al pastelero Paco Torreblanca; al responsable del emblemático restaurante donostiarra Nicolasa, Juan José Castillo, y a Repsol, “por su apoyo a la gastronomía española”.

Fuente texto e imagen:Torreblanca.net

miércoles, 9 de mayo de 2012

Pasteleros superstar: quiénes son las nuevas estrellas en el firmamento de los postres - Planeta JOY

Pasteleros superstar: quiénes son las nuevas estrellas en el firmamento de los postres - Planeta JOY


Durante muchos años, los pasteleros estuvieron relegados frente a sus colegas dedicados a los platos principales. Así como los postres son los que cierran una comida, tal era el reconocimiento hacia quienes los preparaban: siempre venían detrás de los chefs, que firmaban los menús y se llevaban los aplausos. Pues bien, eso está cambiando.

De la mano de la creciente sofisticación de la sección más dulce de la carta, los pâtissières abandonan de a poco su bajo perfil. Publican libros, abren sus propios pastries y boutiques de tortas y están cada vez más presentes en la grilla televisiva. Estos son algunos de los mejores pasteleros de la Argentina.



1) PROSPERO VELAZCO: de Punta del Este al mundo

A los 44 años, este uruguayo es uno de los grandes referentes de la pastelería en Buenos Aires. Empezó como aprendiz a los 17 en Punta del Este, donde hizo cinco temporadas en el restaurante La Huella y a principios de los ´90 fue el pastelero de Francis Mallmann en la Patagonia. Luego inició un extenso periplo por el mundo que incluyó, entre otras escalas, Estrasburgo, Australia, Bariloche (participó de la apertura de la cadena Rapa Nui) y siete años en Nueva York. En 2005 volvió al país para integrarse al staff del restaurante Oviedo y finalmente abrió su propia planta de elaboración en Colegiales. Muy pronto, además, inaugurará un pequeño local a la calle en Voltaire y Arévalo. “No hago una pastelería francesa ni rioplatense, sino una cruza de distintos lugares”, afirma. Proveedor de las heladerías Jauja, de Pablo Massey y de The Food Factory, se declara un apasionado de tres productos: el maracuyá, el chocolate y la frambuesa.



2) GEORGINA MANGHI: pastelera real

Empezó coleccionando las recetas de las latas de leche condensada y tuvo un breve paso por la televisión junto a Jorge Guinzburg en Mañanas Informales. Pero su verdadera carrera como pastelera la construyó estudiando y trabajando en la sección dulce de restaurantes de Turín, Lyon y Londres, donde fue chef de partida en La Gavroche, tres estrellas Michelin. Desde hace cuatro años tiene su propio local –Buenos Aires Pastry- un coqueto y concurrido deli en Palermo Soho con capacidad para 40 comensales. Bibliófila confesa de ejemplares de gastronomía, otro de sus hitos fue preparar el catering para el casamiento de la princesa Máxima Zorreguieta. Buenos Aires Pastry queda en Uriarte 2027, Palermo.



3) MOIRA SIGAL: tortas haute couture

Luego de dedicarse 12 años a la publicidad (llegó a ser directiva creativa de la agencia Casares Grey) reflotó el viejo sueño de convertirse en pastelera y se anotó en cuanto curso encontró. Jankov Miograv (ex La Bourgogne), Osvaldo Gross y Hugo Argentino Sosa fueron algunos de sus maestros. Su último stage lo hizo en París junto con Pierre Hermé, tal vez el pastelero contemporáneo más reconocido. Desde su empresa de catering practica lo que ella llama “pastelería haute couture” (lo que vendría a ser ‘de alta costura’). “Me di cuenta de que no había posibilidad de probar dulces de una calidad y un diseño superior fuera de los hoteles cinco estrellas”, señala. Uno de sus fuertes son las pasteles de bodas y trabaja regularmente para la wedding planner Bárbara Diez (hizo la torta para Florencia de la V, entre otros celebrities) y con EAT Catering.



4) MAURICIO ASTA: tortero friendly

Si bien se formó como chef integral en la escuela Jonas & Wales, en Estados Unidos, pronto se dio cuenta de prefería que hornear un pastel de chocolate antes que deshuesar un pollo. Su primer trabajo fue en los cruceros de Walt Disney, pero el reconocimiento le llegó desde la señal Utilísima con programas como “Amigos in house” y “Mauricio Friendly”. En breve abrirá un pastry store en Zona Norte (“estoy a punto de caramelo”, dice, para graficar su momento de madurez profesional). Partidario de una pastelería simple, con un toque de estilo, pero no exageradamente sofisticada, confiesa su fanatismo por las tortas húmedas de chocolate. “Tengo las mil y un versiones y las adoro.”



5) BEATRIZ CHOMNALEZ: inspiración francesa

Palabras mayores. No pierde oportunidad para aclarar que ella es chef y que se pierde con lo salado, pero lo cierto es que sus famosas tortas fueron las que la convirtieron en una superstar de la pastelería. En su disco rígido atesora más de 500 recetas y dos veces por año renueva la carta del hotel Caesar Park, donde desde hace 12 años, a la hora del té, puede apreciarse su destreza culinaria. Discípula del famoso Gerard Mulot y miembro de la academia culinaria francesa, Chomnalez practica la ortodoxia respecto a la pastelería gala: por ejemplo, no usa dulce de leche, en cambio sí mucha crème caramel. Uno de sus clásicos es la torta Balthazar, un pâte à bombe al que se le adiciona chocolate cobertura, crema batida, un poquito de gelatina y un adorno de papel de oro. Tomar el té en el Caesar (Posadas 1232) es caro, pero la experiencia vale cada uno de los 163 pesos.



6) PAMELA VILLAR: consultora en postres

Educada en un hogar en donde el postre era sagrado, comenzó de chica a incursionar en lo dulce horneando sus primeras galletitas. Cuando terminó el colegio se anotó en la escuela El Ateneo y luego viajó para perfeccionarse en el exterior: Nueva York (restaurantes Vandam y Bouley), Florencia y Londres fueron algunos de los destinos. Cuando regresó trabajó en Katrine, el Gran Bar Danzón y Sucre. Hoy está abocada a los asesoramientos y armó las cartas de lugares como Farinelli o la cadena de restaurantes inglesa Gaucho junto con Fernando Trocca. También tuvo su paso por televisión en el canal El Gourmet y está preparándose para abrir un local con su nombre. “Me gusta lo simple, lo real. Si tengo que elegir un receta que me represente, elijo es el cheesecake. Siempre hay alguno en mis cartas”, dice.



7) ISABEL VERMAL: la recién llegada

De ser una desconocida en el rubro (es diseñadora industrial y por veinte años trabajó en empresas de tecnología, como Hewlett Packard y Kingston, la marca de pendrives), pasó a estar en boca de todos cuando en octubre de 2010 abrió Smeterling, su boutique de tortas premium en Recoleta. A las 7 de la mañana llega al local y a partir de las 10 elabora sus productos frente a los clientes, utilizando la mejor materia prima: chocolate suizo Carma, coco de Tailandia, vainilla de Madagascar y frutas de temporada. Vermal estudió en la escuela del Gato Dumas y siguió luego un recorrido autodidacta a base de lecturas y visitas a pastelerías parisinas. Sus creaciones son impecables en el plano estético y la perfección continúa en el paladar. La chocolatosa mini-torta Corazón de Velours es uno de sus hits. Smeterling queda en Uruguay 1308.



8) OSVALDO GROSS: maestro de maestros

El chef pâtissier más famoso del país. A pesar de ser un temprano admirador del libro de Doña Petrona, cuando tuvo que elegir una carrera, se decidió por geoquímica y trabajó diez años en un laboratorio antes de darse cuenta que lo suyo eran los postres. Gross nació en Esperanza, Santa Fe y viene de familia de austriacos y alemanes. Sus primeros pasos como pastelero los dio en el hotel Park Hyatt y tuvo la oportunidad de capacitarse en Singapur, Japón y Alemania. Más tarde, desde su rol de formador en IAG donde es Director de Pastelería y sus apariciones televisivas (primero en Utilísima y ahora en El Gourmet) fue construyendo un rol de referencia en la materia. También publicó varios libros sobre técnicas de base (el último, Chocolate, fue editado por Planeta) y es miembro de la Academia Culinaria de Francia desde 2003. Tiene 50 años.



9) FRANCK DAUFFOUIS: el francés de Parque Centenario

Aunque hace casi 15 años está instalado en el país, Dauffouis recién ganó popularidad hace tres cuando decidió abrir su pequeño local en una esquina perdida de Parque Centenario, donde prepara magníficos pain au chocolat, le kouign-amann (un pastel de manteca de consistencia hojaldrada), el biscuit Sacher y otras delicias de la región de Bretaña, donde nació. Estudió en Nantes y desde los 14 empezó a entrenarse en una pastelería cercana a su pueblo. Antes de llegar a la Argentina, trabajó en los Club Med de Bahía y de España y sus referentes son el chocolatier francés Yves Thuries y el emblemático Gastón Lenotre. “Me gusta no mezclar demasiados productos. Las cosas más simples son las más difíciles de hacer”, afirma en su francés aporteñado. Sus creaciones se pueden probar en su boulangerie, en Ambrossetti 901.



CATALANES: LOS NUEVOS MAESTROS

¿Tradición o modernidad? Si bien los franceses siguen siendo los reyes de la pastelería, con 300 años de historia en la materia y una técnica replicada en todo el mundo, muchos de los profesionales argentinos se declaran admiradores de la vanguardia española. A la hora de hablar de referencias, surgen una y otra vez los chocolatiers catalanes Ramón Morato y Oriol Balaguer y hasta el jovencísimo Jordi Roca, del restaurante El Celler de Can Roca, celebre por sus preparaciones atrevidas y “multisensoriales”. Claramente, Cataluña se perfila como una nueva meca en materia de postres.





Por Cecilia Boullosa

¿Es verdad que los argentinos no sabemos comer pasta? - Planeta JOY

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viernes, 20 de abril de 2012

El bizcocho que no engorda


efe / valencia
Día 19/04/2012 - 14.18h

Científicos han elaborado un dulce más saludable y con menos calorías gracias a la sustitución de las grasas por inulina, un compuesto de la achicoria


Por fin comerse un bizcocho no traerá remordimientos de conciencia. Un nuevo tipo de bizcocho más saludable y con un 20% menos calorías ha sido elaborado por investigadoras de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La torta se elabora de forma tradicional pero sustituye las grasas por inulina, una fibra dietética natural que se extre de la raíz de la achicoria.

El trabajo, publicado en la revista Journal of Food Science, ha conseguido sustituir hasta un 70% del aceite que se necesita para elaborar esta tradicional torta por inulina, una fibra se considera muy beneficiosa para la salud por sus efectos bióticos y su bajo aporte calórico. «Además, refuerza el sistema inmune, aumenta la biodisponibilidad de minerales como el magnesio o el calcio y mejora la respuesta glucémica», ha explicado la investigadora Julia Rodríguez.

El objetivo del estudio es "reducir los niveles de obesidad que hay en la población actual", según la catedrática del departamento de tecnología de Alimentos de la UPV, Isabel Hernando. "Para ello elegimos un alimento popular como los bizcochos y quitamos la grasa que aporta muchas calorías y la sustituimos por otro ingrediente, la inulina, que tiene propiedades beneficiosas", ha agregado.

La inulina ya se utiliza en alimentación como fibra añadida pero no tanto como sustituto de las grasas, ha indicado Hernando, quien considera que el nuevo bizcocho podría llegar al mercado porque el proceso de sustitución de la grasa "sería muy fácil de implementar en la industria alimentaria".

La receta
El proceso con el que se hace este nuevo bizcocho en nada difiere del tradicional, pero las investigadoras lo cuidan al detalle. Montar las claras a punto de nieve dos minutos es el paso inicial y, poco a poco, se añaden a la batidora en marcha, y por este orden, el azúcar, las yemas con el acidulante y la mitad de la leche, la harina, el bicarbonato, y finalmente, el resto de la leche con el aceite y la inulina. Luego al horno, unos 40 minutos a 160 grados.

En su estudio, las investigadoras probaron diferentes concentraciones de inulina como sustituto de las grasas, del 35 % al 100 %, y evaluaron, entre otros parámetros, su textura, color y sabor para cada formulación, así como los niveles de aceptación por parte de los consumidores.

Las pruebas sensoriales se realizaron con sesenta catadores, que encontraron los nuevos bizcochos con hasta un 70 % de sustitución de grasas por inulina "idénticos" a los tradicionales. UPV y CSIC ya trabajan en utilizar la inulina para sustituir grasas en galletas y magdalenas.

Fuente Imagen y Texto :ABC.ES